Rodar en el Circuit de Barcelona-Catalunya

¿Ha probado nunca la experiencia de rodar con una bicicleta en un circuito de Fórmula 1? Si visita Barcelona no puede perderse la oportunidad de vivirlo, no todos los días se puede rodar en uno de los mejores circuitos de carreras del mundo y sin tener que sufrir por la presencia de tráfico motorizado.

El circuito de Barcelona-Catalunya está situado en el pueblo de Montmeló, tan solo a 26km de Barcelona y fácilmente accesible en coche o tren. el circuito fue oficialmente inaugurado en 1991. desde entonces, el circuito ha acogido multitud de carreras, entre otras las pruebas más conocidas del panorama del motor: el campeonato del mundo de Fórmula 1 y el campeonato del mundo de motociclismo.

Siempre se ha dicho que este circuito es uno de los más rápidos del mundo y, probablemente, una de las razones es debido a la larga recta de casi un kilómetro, la cual representa un 20% del total del trazado. En ella, los coches de Fórmula 1 alcanzan velocidades de 340 km/h.

Bajo el nombre de Bicircuit, en 2010 se empezaron a llevar a cabo actividades ciclistas cada tarde de martes y jueves (siempre y cuando la disponibilidad del trazado lo permita). En estos días, se puede entrar al circuito a rodar por un precio de 5€/sesión o 25€/8 sesiones. Para más información, puede dirigirse a la web, donde podrá ver horarios, disponibilidad del trazado, cómo llegar, etc: https://www.circuitcat.com/es/experiencias/bicircuit/

Pero cómo se siente esto de rodar con una bicicleta de carretera en uno de los mejores circuitos del mundo?  Una de las primeras cosas que impactan es la inmensidad de las gradas, del paddock, la torre de control, las oficinas de prensa… la entrada a pista también le dejará impresionado: podrá entrar por el pit-lane, el mismo donde realizan sus paradas los ídolos del mundo del motor en busca de la victoria.

Una vez en la pista, pasada la mitad de la recta principal, no podrá contener la euforia aunque después de unos segundos empezará a darse cuenta de que no hay otra forma de acelerar que darle fuerte a los pedales, no como los vehículos motorizados que han hecho famosa esta pista. Eso sí, habrá que ser cuidadoso con el esfuerzo ya que esta pista es muy dura, nada de un trazado completamente llano como desde la televisión puede parecer. En cada vuelta se acumulan unos 50 m de elevación y, aunque no parezca mucho, hay que recordar que cada vuelta son menos de 5 km. Justo después de la línea de meta hay una curva a derechas que nos pone a prueba con un 7% de desnivel que, aunque es corta, si se lo toma en serio, con el paso de las vueltas irá sintiendo dolor de piernas. Lo mismo se puede decir del otro ascenso de la pista, después de un rápido descenso que lleva a la curva Campsa, otro ascenso corto pero suficiente para caer en la tentación de ponerte a prueba con los compañeros de sangre caliente.

Como podrá imaginar, el asfalto ofrece un agarre excelente pero la bici aún puede rodar rápido y la sensación de velocidad es real. Algunas de las curvas del trazado son muy estimulantes, como por ejemplo la curva Seat, que viene de un descenso pronunciado o la curva de entrada a meta, llamada New Holland, que es bastante larga y permite coger altas velocidades para entrar lanzado a línea de meta. Seguro que te imaginas cómo debe ser eso con los coches o las motos de carreras, pero como mortal, no quedará otra que pedalear toda la interminable recta de meta, donde, si se encuentra con triatletas, no quedará más remedio que verlos pasar con sus bicis aerodinámicas a las cuales cuesta incluso coger la rueda.

Todo el trazado está iluminado aunque se recomienda usar luces, especialmente en invierno cuando anochece más pronto.

Después del entreno, está permitido usar las duchas que se encuentran en el paddock.

Eso si, no olvides de llevar provisiones ya que no hay ninguna tienda ni máquina de vending dónde comprar barritas, geles o recuperadores.

Si de mi dependiera, no dudaría en probar esta experiencia ya que no se puede comparar con ninguna otra salida ciclista, la seguridad combinada con la posibilidad de rodar en un trazado donde se han escrito historias de leyenda harán las delicias de aquellos que se acerquen al circuito de Barcelon-Catalunya.

 

 

 

 

 

 

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